Muy buenos días, soy Fabi. EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA No se preocupen por lo que pasará mañana. Recuerden, ya tenemos bastante con los problemas de cada día. Dice Mateo capítulo 6. En el desierto, durante cuarenta años, la provisión de Dios cada mañana, cada día caía en forma de maná, que era, según la palabra, como semilla de cilantro blanco y su sabor como hojuelas de miel. Lo comían crudo, molido, cocido. Leí hace poco que los beduinos recolectan en el desierto algo similar como alimento. Aún en estos días, algunos creyentes piensan que comparar el maná con esto le quita el rango de milagro a la provisión que se relata en Éxodo 16. Entonces, ¿Qué hace que algo sea pan del cielo? ¿Es la forma en sí, es el método o quién lo envía?
Aunque no lo parezca, como respondamos a esta pregunta afecta directamente cómo nos sentimos con respecto a la presencia de Dios en nuestra vida. ¿Tiene que caer directamente del cielo y tener la forma que yo espero? Mientras miramos tanto la forma como esperamos que sea el milagro, tal vez olvidamos que el amor de Dios es la fuente de todo. Para saciarnos hoy nosotros queremos que caiga del cielo el Señor Jesús que descendió del cielo por amor. Yo soy el pan de vida, danos siempre este pan, dijeron los discípulos allí en Mateo.
Lo que sacia nuestra alma es el dador, no lo que nos es dado. Somos amados, no estamos solos, tenemos propósito, estamos sostenidos por su cuidadosa mano. Estamos preparados, equipados. Hoy somos bendecidos, somos guiados, hay razón para nuestra esperanza. Cada parte de nuestra identidad hoy tiene que ver con el dador, no como se presenta la cosa. Nos convertimos en eso a lo que está conectado nuestro corazón. Y a veces solo queremos ver la forma, el cómo. Y entonces nuestro corazón se siente débil, decepcionado, porque eso que esperamos no puede saciar ni llenar plenamente nuestra alma. Por eso a veces nuestro corazón se rompe. Fuimos creados a imagen y semejanza de Dios y Él es quien todo lo llena en todo. Dice Efesios, capítulo 1. Una cosa más, ¿Podría haber aparecido desde la tierra aquel maná?
Sí, por supuesto, Dios podría haberlo hecho. Porque Él puede todo. Pero todo regalo perfecto desciende del cielo. ¿Será que desde arriba hay una perspectiva más completa y perfecta de lo que necesitamos? ¿Será que levantar la mirada y no Bajarla nos mantiene el corazón confiado y en paz en este día? Y si todo el tiempo hay provisión y salvación de parte de Dios y nosotros nos sentimos perdidos en este día, mirando la forma del regalo en lugar de abrirlo, disfrutarlo y celebrarlo.
Corro por el camino de tus mandamientos porque has ampliado mi forma de pensar, dice el Salmo 119. Que así sea en el nombre del Señor Jesucristo.