Muy buenos días, Soy Fabi. El amor líquido es un concepto que describe lo frágil y superficial de las relaciones hoy en día, cuyas características incluyen miedo al compromiso, insatisfacción, dificultad para construir proyectos a largo plazo. Practicar significa aprender por repetición, por involucrarse en un proceso continuo. La práctica también interviene en el aumento de nuestra fe. Practicar es aprender a encontrarnos una y otra vez. Es como cuando entrenamos cualquier disciplina en nuestra vida. Física, emocional, espiritual, intelectual. La práctica implica compromiso.

El compromiso lleva en sí mismo el regalo de una promesa. Y una promesa es una bendición, una garantía para el mañana. Pero Dios es fiel. Él les dará fuerzas y los protegerá del maligno, dice 2ª Tesalonicenses, capítulo 3. El Señor no conoce de amor líquido. Él es un Dios de fidelidad y compromiso. Su amor es compromesa. No tengas miedo. El Señor estará contigo dondequiera que vayas, Dice Josué, capítulo 1. El camino de la fe es una práctica. Es encontrar el ritmo de nuestra alma, donde encontramos canciones nuevas para esas estaciones de la vida donde pareciera que no está creciendo nada.

Y tal vez esta semana te sentiste torpe. Hemos tropezado algunos días sin motivación. Aún así nos presentamos ante Dios y caminamos juntos a Él. Eso también es parte del compromiso. Eso es la práctica. Y siempre, pero siempre, hay una bendición para el que se queda, para el que permanece junto a Dios, para el que cree. Que seas bendecido por el Padre, por la fidelidad de tu corazón. Aun cuando has sido testigo esta semana de algún tipo de pérdida, de dolor. Que seas bendecido por creer y levantar ese nombre. Soy hijo, hija, amado, amada de mi Padre en medio del desierto y con una esperanza desafiante. Que seas bendecido por seguir el ritmo del servicio a Dios.

No por miedo, no por obligación, sino por ser testigo de que la verdad nos hace libres. Y el amor imparable de Dios sigue transformando días y vidas. Seas bendecido por haber usado esta semana el lenguaje del cielo, que es la gracia y la esperanza, en lugar del lenguaje de la amargura, del resentimiento y el odio. En el nombre de aquel que lavó los pies, que trajo buenas noticias del reino, que permaneció en su propósito. Con amor implacable por tu corazón y el mío. En el nombre de aquel que nos enseña que el amor es una práctica y compromiso.

En el nombre de aquel que ahora ve y haz tú lo mismo en su nombre. Amén. Bendecido fin de semana para todos.