Muy buenos días, soy Fabi. ¿Cuánto has mejorado, avanzado, logrado cosas? A veces esta voz se siente como tirana, mirando solo resultados en un año o una semana. Hay un árbol de flores bellísimas, originario de Japón, llamado magnolia del norte. Y como la magnolia es mi flor favorita, me encanta saber de ellas. Particularmente esta puede pasar años, décadas, hasta que alcanza su punto pleno de floración, donde mostrará sus flores blancas de perfume exquisito a finales del invierno.

El camino de Dios siempre trae belleza desde adentro y a veces el proceso se siente como la magnolia del norte a su tiempo. Ninguna flor grita tiene que ser ahora mismo. La naturaleza sabe que el sabio diseño de Dios es día tras día. Como escribe Pablo en 2 Corintios 4 No nos desanimamos. Aunque nuestro exterior se vaya desgastando, nuestro interior se renueva y fortalece día a día. Tal vez este martes algunos de nosotros necesitamos un alivio para nuestra alma porque hay demasiadas preguntas sin respuestas suficientes o porque el próximo paso no está claro. Hoy entonces hay una invitación a descansar en el Señor y creer que Él es fiel para terminar la obra que comenzó.

El sistema de este mundo choca profundamente con estos mensajes. Según la Organización Panamericana de la Salud, uno de cada cinco niños es diagnosticado con algún tipo de trastorno, como ansiedad, depresión, déficit de atención, estadísticas que corresponden a los años 20 y 21. Son batallas que todos estamos librando. Por esto es tan importante un reajuste interior. ¿Nuestros días están trayendo más frustración o más paz a nuestro corazón?

La nueva versión que Dios ofrece para nuestro día es real, no es una utopía. Somos renovados desde adentro y eso solo puede hacerlo el Espíritu Santo de Dios en nosotros. Dios siempre hace florecer a sus hijos, aunque a veces para nosotros el proceso sea lento. Tres cosas que vamos aprendiendo en el proceso Podemos confiar en que Dios provee lo que necesitamos. Él es quien mantiene con vida este proceso y aunque nosotros no podamos verlo, dependemos de su sabiduría plena y sin errores. Si estás en sus manos, florecerás. Pase lo que pase, que así sea en su nombre.