Muy buenos días, soy Fabi. Hoy meditamos en Génesis 8. Entonces Dios se acordó de Noé y de los que estaban en el barco y las aguas del diluvio comenzaron a bajar. Lo que sube, tiene que bajar. A veces subimos montañas difíciles de esta vida y necesitamos a Dios también cuando sentimos que el agua nos llega al cuello. La pregunta del arca de Noé después de días de semanas y semanas de tierra inundada, ¿Dios todavía nos ve? ¿Dios se acuerda de nosotros? Cuando leemos rápidamente este párrafo de Génesis, podemos bueno, entonces Dios los olvidó y después los recordó. Y deducimos para nuestra propia historia.
Entonces puede olvidarse de mí cuando me siento inundado por los problemas y las preocupaciones. Pero una mirada más profunda a la historia y la palabra nos enseña exactamente lo contrario a este pensamiento. Porque la palabra acordó, recordó, se usa acá para expresar que Dios está a punto de tomar una acción en favor de Dios. Está a punto de hacer algo, salvando las enormes distancias. Es como por ejemplo, cuando nosotros recordamos el cumpleaños de alguien que amamos y compramos un regalo con tiempo, con preparación, con especial intención para esa persona. La acción está a punto de ocurrir aquí en la historia. Las aguas van a retroceder, la inundación va a bajar. ¿Quién está a cargo de este plan? ¿Quién está A cargo de esta historia?
¿Es Noé, su esposa, sus hijos, o el Dios que todo lo ve, el Dios que todo lo puede? Dios ha sido y siempre será soberano sobre todo. Yo me imagino los comentarios en aquel barco durante la temporada del diluvio. ¿No se está haciendo demasiado largo todo esto? ¿Dios habrá olvidado que estamos aquí? ¿Hasta cuándo nos durarán los recursos que tenemos? Mientras tanto, ellos no podían ver, pero Dios estaba tomando una acción poderosa, milagrosa y liberadora. Como en tu historia, como en la mía. Así es que podemos decirle a Dios en esta mañ señor, siento que mi situación está fuera de control para mí, pero confío en esta mañana que estás al mando, que estás a cargo de esto.
Y tu plan, como dice tu palabra, no puede ser burlado. Ayúdame a confiar en tu acción a mi favor. Ayúdame a hablar palabras de fe y no de miedo hoy. Como dijo el salmista en el Salmo 56 en el día que temo, yo en ti confío. Que así sea. En su nombre.