Muy buenos días, soy Fabi. Silencio no es solamente ausencia de sonido o de una voz. Silencio también es aceptar que no estamos desesperados por controlar lo que ha sucedido en la semana. Silencio es ese instante antes que el arco toque la cuerda de un violín y entonces las notas de música llenan el espacio. La mayoría de las veces tenemos que alejarnos de algún tipo de ruido distractor para acercar nuestro oído del corazón a la voz de Dios.
Y pensé en esta mañana, en el Señor Jesús, en el, después de aquellos días de la crucifixión, de su resurrección. Podría haber dejado escrito en su palabra que hizo grandes milagros, que siguió multiplicando panes, que siguió sanando enfermos. Pero me estremece el corazón que después de su victoria llega la escena de Juan en el capítulo 21. Podés leer completa la historia ahí Muchachos, ¿Pescaron algo? Les pregunta el Señor Jesús al amanecer a sus discí nada en toda la noche, contestaron ellos.
Echen la red a la derecha y tendrán pesca. Y por supuesto, cuando inclinamos nuestro corazón hacia su voz, nuestras manos se llenan, la red se llena de peces, dice el relato. Y el Señor, al amanecer, cuando ya apuntan los primeros rayos del sol, les acérquense, desayunen. Y les sirvió el pan y el pescado. Cansados, agotados, vencidos, con el pasado volviendo sobre sus espaldas, no solo de una semana, sino de todas sus vidas, El Señor les ofrece una comida restauradora.
Todavía no les entrega un mapa para el mañana. Eso vendrá más adelante. Ahora les extiende su mano con provisión para hoy. Asimismo con tu historia, con la mía, esa que a veces vuelve sobre nuestras noches, o eso que esta semana te ha hecho sentir vencido, cansada. Él nos ofrece su mano con provisión para hoy. El mapa de cómo seguir con misión y propósito vendrá más adelante. Ahora, aquí está su voz amorosa, sin presiones, vengan. Y él, que es el dueño de todo, del cielo y de la tierra, nos invita a restaurar nuestro corazón, que a veces confunde estar ocupados con ser amados.
Abramos la ventana de nuestra alma. El toque de su luz es sanador de largas noches de frustración. Vení, te dice el Señor. No tenés que ser fuerte cuando podés ser amado. No tenés que saber todo el camino, porque yo sí lo sé. No tengas miedo, mañana llegará y también estaré allí contigo. Así es en su nombre. Amén. Bendecido fin de semana para todos.