Muy buenos días, soy Fabi. Me encanta cómo las personas estamos buscando siempre parecidos. Tiene la expresión de su papá, los ojos de la mamá, la sonrisa de la tía. Son frases comunes cuando un bebé llega a la familia. ¿Pero y vos a quién te pareces? ¿Realmente te gusta? ¿A quién te pareces? ¿De quién tenés más rasgos? ¿Y te pasó alguna vez que te dijeron que te pareces a tal pero no te gustó? Hay una historia en números 14 que básicamente muestra el perfil de dos corazones ante el desafío de lo nuevo. Un corazón estaba lleno de queja, un corazón estaba lleno de pasado y de miedo. Habían olvidado la fidelidad de Dios.
Ellos dijeron Dios nos trajo hasta aquí para que muramos, volvamos al pasado, volvamos a Egipto. El otro corazón no tenía todas las respuestas, pero sí tenía lo esencial, un espíritu diferente de humildad, de confianza en la bondad y la presencia de Dios. Ellos El Señor nos guiará y estaremos a salvo con Él y Él nos entregará esta tierra de promesas. ¿A quién te pareces? ¿Estás mirando hacia atrás con un espíritu de queja, de amargura? ¿Has perdido la fe? ¿Estás hablando en tu corazón de obstáculos o estás hablando hoy como estos dos valientes de números 14 que tenían un corazón confiado en la agenda victoriosa de Dios para sus vidas? Ellos hablaban esperanza, ellos hablaban sinceramente.
¿A quién se parece nuestro corazón? Es vital esta pregunta porque solo la gente que abraza con confianza el nuevo día, la nueva temporada, la gente que piensa, siente y avanza hablando bien de Dios, de su obra, entra en un territorio donde las cosas fluyen. Es cambiar la mirada y dejar de centrarnos en lo que nos falta para ver y agradecer por todo lo que sí Dios nos está dando hoy, ahora mismo. Cualquier cosa nueva que Dios nos traiga es buena, porque Él es bueno.
¿A quién te pareces? Pablo escribe en 2 Corintios 3 en la versión el mensaje así nuestras vidas se vuelven más brillantes y hermosas a medida que Dios entra en ellas y nos parecemos más a Él. Que el Señor abra nuestros ojos espirituales en esta mañana y nos dé un corazón de fe para aferrarnos a sus promesas. Que digamos no a vivir esta semana por debajo de los privilegios y esperanza que tenemos por ser sus hijos. Él nos ofrece su victoria, somos su especial tesoro. Que esto rompa ligaduras de nuestro corazón para que podamos ver cuán amados y bendecidos somos. Que así sea en su nombre.
Amén. Bendecida semana para todos.