Muy buenos días, soy Fabi. La senda de los justos se parece a los primeros rayos de luz del amanecer, que brillan cada vez más hasta que es pleno día, dice Proverbios 4. Y senda es, según el diccionario, un camino estrecho, abierto principalmente para peatones y el ganado menor. Llamé esta palabra senda esta mañana y me detuve un momento allí, porque no es una autopista, es una senda. No vamos todos a la misma vez, no vamos a la misma velocidad. Por lo que nos dice un cartel, hasta en estos detalles, en estas metáforas, la palabra de Dios habla a nuestro ritmo de hoy.

Y el ritmo es personal, es de acuerdo a nuestra historia y está libre de comparaciones. Y lleno de su amor. Porque su gracia es como los primeros rayos de luz al amanecer. Así de fiel es su amor por vos y por mí. Hoy te levantaste algún día de tu vida y el sol había cambiado de opinión. Hoy no voy a alumbrar, no tengo ganas. Por el contrario, sigue moviéndose, trazando un camino de luz, aun cuando hayan nubes amenazantes.

Muy por encima del gris de un día, todavía brilla el sol más arriba. Y seguirás brillando, sí, a pesar de tus días cansados. Porque nuestro camino es la luz del mundo. Y puedes pensar sí, todo bien, Fabi, pero mi vida no está siendo ni más brillante ni más clara. Y te escucho y te comprendo, porque me he sentido muchas veces así. Por eso Dios nos llama a centrarnos en su verdad, en su palabra que no falla. No le creamos al espejo de nuestro ánimo en esta mañana. Creamos a su palabra. El amanecer está llegando y la plenitud ya viene. El Señor Jesús el que me sigue no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz que lleva a la vida en Juan capítulo 8.

Ahora podemos traer más luz a nuestra vida en un minuto, en un pasito práctico. Mira a tu alrededor. ¿Cómo podrías traer más luz ahí a donde estás ahora mismo? Tal vez abrir una ventana, correr una cortina, encender otra luz, salir, dar un paso afuera. Y ahora que has traído más luz, podés ver mejor algo que antes no veías. Amado Dios, ayúdame a alejarme de la oscuridad, de la decepción, del desánimo. Vos sos mi fuente de luz y vida. Vos sos mi escudo. Tu amor brilla sobre mi vida día tras día. El ritmo de tu paso por la senda no define tu valor en este día. Su amor, que ha creado un camino de bendición y libertad, te habilita y respalda para que avances y abras las puertas, porque su luz, la luz de Dios, ilumina cada rincón de nuestra vida. Que así sea, en su nombre.