Muy buenos días. Soy Fabi. Tu canto viene desde adentro. Es maravilloso cuando se ve y se escucha cantar sin tanto esfuerzo. Esta frase la escuché de uno de los integrantes de un jurado en un concurso de talentos. Hay algo magnético en las personas que hacen que las cosas parezcan fáciles. ¿Alguna vez forzaste y cargaste tanto un músculo que terminaste con una lesión? ¿Con debilidad, con dificultad para volver a moverlo como antes? Muchas veces nuestros días transcurren en modo sobreesfuerzo. Y está bien en alguna circunstancia.

Pero si esta sobrecarga es día tras día, terminamos teniendo el resultado contrario a lo que esperamos. Nuestro rango de fuerza y movimiento se agota. Dios es tan sabio al crearnos. Él ve tu corazón, tu alma. Él ve nuestras emociones, nuestros sueños. Él camina con nosotros en esta vida y sabe los temas que salen de nuestras canciones. Los caminos de Dios son liberadores. El rango de los movimientos internos son amplios y se ve en nuestra voz y en lo que vivimos afuera.

Donde está el espíritu del Señor, allí hay libertad. Dice 2 Corintios 3. Señor, tú eres mi refugio. Me librás del peligro. Me rodeás con canciones de libertad. Dice el Salmo 32. Cuando caemos en modo solo por mis fuerzas, perdemos la chispa del gozo. Perdemos el descanso de apoyarnos en su gracia. Nuestro corazón deja la danza y el canto de la confianza en Dios para cargar pesos imposibles y subir y subir escaleras que no terminan nunca.

Sé lo que es tener la voz estresada, pero también el corazón. Y eso ocurre cuando olvidamos que es su mano la que nos guía en cada hora de este día. Todos tenemos buenas intenciones, pero no todo depende de nosotros. Es maravillosa una vida cuya canción viene desde adentro. Es maravilloso estar en presencia de la voz de un corazón que cree en la gracia y la sabiduría infinita de Dios en lugar de la tensa canción de aquellos que intentan controlarlo todo. ¿A qué canción se parece más tu vida?

El Señor no con fuerza, ni con ejército. Lo único que necesitás es mi espíritu. Yo soy el Dios Todopoderoso y te aseguro que Así es. Zacarías 4 Y nosotros decimos amén,