Muy buenos días, soy Fabi. La pintura más cara del mundo se le atribuye a Leonardo da Vinci. Cuesta cientos y cientos de millones de dólares. ¿Guardás algún dibujito de tus hijos, nietos o algún niño al que ames especialmente? No. Es verdad que ese trozo de papel garabateado para alguien que ama representa un tesoro especial. ¿Por qué? Porque el valor que le asignamos a una creación depende de quién lo hizo. Para el mundo del arte, Van Gogh, Da Vinci, son nombres destacadísimos.

Para vos, ese pequeño que dibujó en aquel papel forma parte de tu corazón. El lugar que le damos evidencia y recuerda cuánto amamos. No tanto el dibujo en sí, sino el alma que lo hizo. Tu valor emana de tu creador. Tal vez a la vista del sistema y los valores que se mueven en este mundo, nuestros días se parecen más a un garabato. Pero hay una parte nuestra que revela y conecta con nuestro Creador, que nos define y nos hace únicos y nos da un valor que no depende de nuestra perfección.

Depende directamente del amor y la intención con la que fuimos hábilmente creados. Te alabo, Señor, porque soy tu creación admirable, dice el Salmo 139. ¿Y cuándo fue la última vez que te miraste en el espejo y soy una creación admirable de Dios? Toda obra de arte lleva la firma del creador. ¿Qué determina el valor de tu vida hoy? ¿Podrías tomar un momento y mirar dentro tuyo para responder esta pregunta? ¿Son tus fortalezas lo que los demás opinan cuando pasan por tus días y te ven? ¿Estás de acuerdo con esas opiniones o es la habilidad, el amor y la sabiduría de aquel que te creó?

¿Podemos descansar en sus brazos en este día, confiando que Él hace siempre lo mejor, aunque nosotros hoy nos lo entendamos del todo? ¿Qué huellas ha dejado en nuestro corazón la opinión de los demás al ver nuestra vida? Porque ni nuestras dudas ni las opiniones de los demás pueden destruir. El amor de Dios por vos y por mí se origina en su naturaleza. Él es amor, no siente amor solamente. Él es. Este es un hecho objetivo y afirmado una y otra vez en su palabra.

Ahora el que te formó te no tengas miedo. Te he hecho libre, te he llamado por tu nombre. Eres mío, dice Isaías 43. Y en este día nosotros Amén.