Muy buenos días, soy Fabi. Elijamos algún sentimiento en esta mañana, uno de esos que a veces empañan la visión de nuestro día. Algunas listas de profesionales tienen más de 250 sentimientos. Los han ordenado en diferentes categorías. Básicos, secundarios, neutros, positivos, negativos. Elijo uno para ilustrar el punto de hoy. Digamos la tristeza. Si sentimos tristeza y alguien nos dice dejá de sentirte triste, listo, ya pasó, el sentimiento se fue. La verdad es que no.

Pero qué pasaría si en lugar de gastar energía en solucionar y cambiar a otro estado de ánimo rápidamente vamos a la raíz del problema. ¿Por qué se inició toda esta batalla en nuestra alma? Como alguien dijo, la mayor batalla de este día se está peleando entre nuestras orejas, es decir, en nuestra cabeza, en nuestra mente. Lo que pensamos, lo que creemos importa y el enemigo de nuestro corazón lo sabe. Qué mentiras he estado creyendo sobre mí, no soy digno de ser amado, estoy indefensa, la gente me frena. Cada mentira que escuchamos o creemos sobre nosotros en este día influye directamente en lo que creemos de Dios. Tal vez no podamos con todo el enredo de pensamientos tóxicos, de miedo o tristeza en nuestra cabeza, pero sí podemos un pensamiento a la vez. Toser escribió Primero Dios y después mil problemas se resuelven uno a la vez. Lo que sembramos cosechamos y eso es lo que vemos, lo que finalmente hay en nuestra vida.

¿Qué ves en tu día hoy? ¿Hay alegría, vitalidad, fe o desgaste mental? ¿Amargura? ¿Qué información metimos a nuestra mente últimamente? ¿La comparación que nos trajo alguna foto de alguna red social? ¿El recuerdo de ese fracaso del pasado que no podemos cambiar o las promesas verdaderas que Dios tiene disponibles en su generoso corazón para bendecirnos hoy? Los que siembran mal, cosechan problemas, Dice Job capítulo 4. Fijá tu atención en Dios y serás transformado, dice Romanos 12 en la versión el mensaje. Es hora de reprogramar con la verdad de Dios la siembra de este día y entonces nuestra cosecha será de su paz.

Tú guardarás en perfecta paz a todos los que confían en ti, todos los que concentran en ti sus pensamientos, dice Isaías 26. Y nosotros decimos amén,