Muy buenos días. Soy Fabi. Oí decir que lo único que necesita un león poderoso para intimidarse es una persona con un látigo. Y entonces olvida quién es. Y si olvida quién es, está condenado al cautiverio. Y es una buena metáfora para nuestro corazón al terminar una semana, al reflexionar sobre lo que ha sucedido, los sí, los no de nuestros días, lo que pudimos, lo que nos limitó. Y a veces esas cosas se sienten como látigos de autocrítica y muy interna y negativa. Definite, radical y profundamente como alguien amado por Dios, escribió Brennan Manning. Quisiera, al finalizar esta semana de audios, compartir un ejemplo del que aprendí en estos días. Un profesor de África enseña a los niños en la escuela que el nombre de su país no siempre se escribió así Antes. Al principio, se escribía a fraca. ¿Por qué se habría cambiado el nombre? Pregunta el profesor. Los niños se encogen de hombros. No sé.

Aparte, ¿Qué importa? ¿Qué diferencia puede hacer unas letras, una sílaba? El profesor explica que ese frick agregado significa conquistado, vencido, en lugar de frac, que significa tierra del alma. Para alguien con herencia africana, una sílaba puede hacer la diferencia de cómo se vea a sí mismo como vencido o como descendiente de la tierra del alma. ¿Y nosotros? ¿Qué pasaría si al terminar la semana hiciéramos algunos ajustes a nuestra identidad en Cristo?

Podría ser el comienzo de una historia completamente diferente de la esperanza, de la sanidad, de las heridas. Alejarnos de malos pensamientos porque no fuimos creados para vivir bajo el peso de lo que no pudimos. Estamos hechos para vivir en la verdad de la gracia, del amor de Dios. El corazón de Dios es infinitamente más grande, más fuerte de las circunstancias que hoy nos rodean. Esta no es una relación de iguales. En Él se puede confiar.

En Él podemos descansar. Él es el Dios de lo imposible. Él inicia, Él dirige, Él trabaja y Él termina. Entonces, ¿Cómo va a responder nuestro corazón al amor de Dios? ¿Qué planeas hacer este fin de semana? ¿Una celebración de lástima por los látigos que nos hacen sentir vencidos o una celebración por ser los amados del Padre? ¿Una celebración por las segundas oportunidades? ¿Donde vamos a vivir? ¿En la prisión o en la tierra de la promesa? Pongamos nuestro corazón, nuestra vida, en sus manos. Somos un milagro.

El Padre nos ama. Camina con nosotros hasta el fin. Me has dado tu escudo de victoria. Tu mano me sostiene dice el Salmo 18 y nosotros decimos amén. Bendecido fin de semana para todos.