Muy buenos días, soy Fabi. Hoy meditamos en el Salmo 9. El Señor no olvida a los afligidos. 2. No olvides esta perspectiva de un Dios que tiene este jueves mucha infinita más información que nosotros de nuestra historia hasta hoy. Y cómo sigue, anime nuestro corazón. Aunque estés mirando tu día y faltan piezas al rompecabezas como a mí, podemos recordar que Él siempre ha estado con nosotros. Y más cerca está hoy que nuestra propia respiración.

El Señor no te olvida. El Señor no me olvida. Señor, no olvidás a una flor. No olvidás a un gorrión, dice Tu Palabra. No olvidás tu promesa, tampoco me olvidás a mí. Acelere el tiempo y la bendición se perderá, dice un proverbio africano. Pero qué difícil es a veces levantar la mirada y hablarle a nuestro corazón que sea paciente. Te animo a que podamos confiar que el cielo siempre tiene un detrás de escena en este mismo momento. Esa lista de preguntas, esa preocupación, cuando la hacemos, la transformamos en oración.

Siempre se convierten en algo mejor para nuestro corazón que solo angustia y frustración. Pienso en el Señor Jesús. Él nos entiende, está con nosotros y en nosotros porque también conoce la oscuridad profunda de algunas horas. Allí en Getsemaní. Él dijo una oración parecida a la que tal vez dijimos nosotros ayer. U señor, que esto pase. Dios, que las cosas sean diferentes. No quiero esta parte del camino. Sus palabras exactas padre, si es posible, pase de mí esta copa.

Y Lucas continúa el relato en el capítulo 22. Allí y un ángel fue enviado del cielo para darle fuerzas. Todos sabemos que la historia más grande de amor y rescate inigualable requería quedarse en el lugar porque traía una victoria más imponente. Después de tres días, terminaría con el aguijón de la muerte para siempre. Señor, ¿Cuánto tiempo tengo que permanecer aquí? Nos preguntamos nosotros. Su corazón no te olvida, no se va. Te abraza en este día y sabe que los cielos se abren para darnos fuerzas.

Su fuerza. Así que volvamos la mirada al Señor porque Él tiene planes y son abundantes y de bien y de esperanza para nosotros. A veces estamos haciendo más en ese lugar donde nos toca quedarnos, permanecer, esperar, aunque quisiéramos salir corriendo. Así que Dios hará conmigo lo que tiene pensado. Y aún hay más que Él realizará. Dice Job 23 que así sea en su nombre.