Muy buenos días, soy Fabi. ¿Cómo hiciste para? Valga la redundancia, pero ¿Hiciste alguna vez esta pregunta a alguien? Justamente yo la hice a una mentora este mes. Ella tiene un humor que admiro y me fabi, ese equilibrio que estás buscando es un unicornio con manchas de vaca. El unicornio no existe, excepto en algún cuento de hadas. Y con manchas de vaca muchísimo menos. Con una comparación graciosa, me llevó a pensar en mi propia mentalidad de escasez, esa que tenía mi pregunta ¿Porque a veces nos obsesionamos con lo que no podemos lograr en lugar de apreciar lo que sí podemos hacer? En este día, todo lo que te venga a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas, Dice Eclesiastés, capítulo 9 Cuánto puede entrar entre nuestras manos. Cabe algo, pero no cabe el mundo entero. ¿Estás luchando con los límites en este día? ¿Quisieras ir más allá y abarcarlo todo? El que mucho abarca, poco aprieta, dice un dicho popular. Queremos ser personas aspiracionales a más y a más, pero a veces eso mismo nos termina asfixiando el día. El Salmo 16 Señor, solo tú eres mi porción, mi copa de bendición.

Tú proteges todo lo que me pertenece. La tierra que me has dado es una herencia maravillosa. Y la palabra aquí porción, tierra, herencia, proviene de la primera parte del Antiguo Testamento y evoca a la imagen de la parcela, el territorio en que Josué fue dividiendo la tierra prometida para cada familia, las líneas de propiedad que separaban una familia de otra. Y ellos no se sentían acorralados por esos límites. Al contrario, los consideraban una ayuda, una protección y una bendición. Porque los límites siempre protegen aquello que más valoramos. Es un reconocimiento en este día de las prioridades y de lo que ha sido reservado por el abundante corazón de Dios para vos y para mí con nuestro nombre. La vida como se presenta hoy, a veces con esa vestidura de normal, diaria, cotidiana, tal vez no vuelva a presentarse de la misma manera nunca más. No sé cuáles sean nuestras porciones venideras, pero no hay alivio más grande y esperanzador que el Señor mismo.

Es nuestra porción para siempre. Mi amiga cerró nuestra charla diciéndome Podemos ser reemplazables en todas partes, excepto en ese lugar al que realmente perteneces. Y bueno, si, eso da para otro audio de otro día, pero me quedo con Lamentaciones, capítulo 3, allí le digo a mi, el Señor es mi porción y mi herencia, mi esperanza está en Él. Bendecida semana para todos.