Muy buenos días, soy Fabi. Ya es septiembre y después de una tormenta, el cielo hoy aquí es azul brillante. Los colores de esta naturaleza que amo comienzan tan coloridos como cada nueva estación que se aproxima. Momentos sencillos pero maravillosos. ¿Y vos cómo estás entrando a este nuevo mes del 2025? Pero no hablo de una lista de actividades ni de lo que tiene el color de la rutina de todos los días, sino de nuestro corazón.

¿Cómo se siente todo ahí? ¿Es más superficial, más profundo? ¿Cómo te ves en esta etapa? ¿Como una persona que solo tiene que aportar más y más o como alguien que necesita llenarse de Dios y por lo tanto ir más profundo? ¿En esta temporada? Siempre me llaman la atención los pozos en la Biblia. Una y otra vez veo encuentros por profundos después de temporadas duras, en medio de desiertos, pero siempre como símbolos de provisión, de acceso a una nueva temporada, así como este nuevo mes que comienza hoy. Y hay algo sagrado en empezar de nuevo. Y el pozo es un lugar hermoso donde comenzar, aunque a veces se sienta como difícil.

Junto a los pozos de Isaac, de Jacob, de la mujer samaritana, que son algunos de mis favoritos, vemos que se confrontan los cambios y los viejos patrones, la esperanza de Dios y las decepciones y a veces también el cansancio del corazón. ¿Hay algún miedo que se esté exponiendo en tu vida hoy? Si estuviéramos como esta gente de fe, sentados en algún pozo de agua, ¿Cómo lo llamarías? Porque Isaac venía cansado y lo llamó pozo de descanso o la mujer samaritana, allí en el evangelio De Juan, capítulo 4, vivió la transformación junto a ese pozo, junto al Señor Jesucristo, el agua de vida, la transformación más grande de su vida.

Representan mucho más que la obtención de agua. Cuando ellos estaban sedientos, simbolizaban un encuentro con Dios, con su paz, con su esperanza, con su dirección para seguir adelante. Y ahí mismo donde Dios comienza algo nuevo, donde Dios lo hizo por cada uno de ellos, lo hace también cada vez por cada uno de nosotros cuando nos tomamos el tiempo de detenernos para encontrarnos con Él y para escucharlo. Y tal vez no sea llamativo y tal vez no haga mucho ruido en este mundo, pero es honesto y es donde comienzan nuevas historias de la mano de Dios. Y aquí estamos, pasando el umbral de un nuevo mes, con las manos abiertas, con el corazón rendido, al Señor y con oídos dispuestos a escuchar su voz. Isaías 43 Pues estoy a punto de hacer algo nuevo. Mirá, ya ha comenzado, ¿No lo ves?

Haré un camino a través del desierto, crearé ríos en tierra árida y baldía. Que así sea en su nombre. Amén. Bendecida semana,