Muy buenos días, soy Fabi. Ayer conversamos un poco sobre llenos y vacíos, lo cual me llevó hoy a recordar la vieja Historia del Balde que goteaba. Este recipiente, dice la anécdota, nunca se llenaba del todo. Su dueño cada día lo cargaba en la fuente de agua y para cuando llegaba a su casa casi no quedaba nada adentro. Pero algo empezó a cambiar con el correr del Tiempo en el camino, porque lo que antes era árido y seco, cambió. ¿Por qué?

Porque aquel balde tenía algunos agujeros y grietas y el agua se iba filtrando por ahí. Así que el camino desértico recibía esas gotas cada día y las semillas escondidas comenzaron a germinar, a crecer y las flores a florecer. Sé que tal vez tengas la mentalidad como yo de arreglemos esto ya y estás pensando en comprar un balde nuevo o sellar con algún pegamento las pérdidas que tiene el recipiente de nuestra historia de hoy.

Pero resulta ser que la mayoría de nuestros días vivimos en medio de procesos que no son tan instantáneos de resolver. El crecimiento real hace eso, humedece y a veces con algunas lágrimas, raíces de vida que todavía permanecen ocultas en la oscuridad. Ahora pensemos en nuestro corazón como ese balde. Todos tenemos algún tipo de grieta, eso es así, si no ya estaríamos disfrutando de lo perfecto en el cielo. ¿Así que me pregunto qué se filtra a través de esa grieta hoy, mientras vamos de camino en este viaje de la vida? ¿Será el agua viva de la Presencia del Señor en nosotros? Mientras camino las horas de este día, mis palabras por ejemplo, harán germinar semillas dormidas.

La fe que hay en mi corazón, a pesar de que el recipiente no sea perfecto, irá derramando gotas de la esperanza de Dios, Su Palabra y Promesa que haga florecer lo que este mundo y su ruido está secando. Todos derramamos algo mientras vivimos, La cuestión es qué y que no podemos tampoco eludir la consecuencia de eso que deja tras de nosotros mientras caminamos. Solo podemos derramar en el viaje de este día lo que llevamos en abundancia en nuestro corazón.

Nosotros queremos arreglar todo ya, pero a veces el quebranto y lo que se derrama es lo que realmente cambia una historia. Si no pensá en la cruz de Cristo. También pensé en Mateo capítulo 26 allí dice el Entonces llegó una mujer con un vaso de alabastro de perfume de nardo puro, ella rompió el vaso y lo derramó en la cabeza de Jesús y el Señor Jesús en cualquier lugar del mundo donde se predique la buena noticia, se recordará y se hablará de lo que hizo esta mujer.

Gracias Señor, que así sea en tu nombre,