Muy buenos días, soy Fabi. Hoy Meditamos en Mateo 16. Jesús se dirigió a Pedro y le ves las cosas solamente desde el punto de vista humano, no desde el punto de vista de Dios. Toda cuestión tiene dos puntos de el equivocado y el nuestro, decía siempre uno de los integrantes del grupo. Por muchos factores, nosotros tenemos anteojos que condicionan la forma en que vemos la realidad, excepto Dios que ve todo y siempre claramente e infinitamente más allá. El párrafo de Mateo 16 es una respuesta del Señor Jesús a Pedro.

Y amo a este discípulo por su audacia, valentía, su deseo, me imagino, innato, de actuar siempre. No había mucha mesura en Pedro por los relatos, creo que a veces hasta se volvía difícil para aceptar los límites, pero era extraordinario y Jesús realmente lo amaba y creía en él mucho más de lo que Pedro creía en sí mismo. Y vuelvo por un instante a la frase que termino de escribir y pienso Señor, es exactamente lo mismo que haces por cada uno de nosotros. A veces tenemos esos días de dudas, de enojos, de miedos. Nos volvemos difíciles para el reino que se mueve solamente por fe. Pero ¿Sabes qué? Dios nos ama. Te hizo y me hizo extraordinarios y cree más en nosotros de lo que nosotros creemos. Al principio de la vida de Pedro, lo vemos diciendo al Señ aléjate de mí o no me vas a lavar los pies.

Sin embargo, al final, ahí en el relato de Juan en el capítulo 21, lo vemos arrojándose al mar y nadando hasta la orilla solamente para acercarse al Señor Jesús. Es que esto es lo que hace y transforma en nosotros caminar con el Señor. Caminar con Jesús siempre da lugar a que vayamos cambiando de lo que fuimos, a quien podemos ser cuando nuestro corazón pone su confianza en Él. A veces somos intensos cuando tal vez deberíamos ser más suaves, abrimos la boca cuando sería mejor el silencio o viceversa. A veces nos encontramos diciéndole como Pedro a Dios o tratando de explicarle a Dios lo que tiene que hacer o dejar de hacer. ¿No te asombra cómo nos aguanta y con cuánto amor el Señor? Él nos ama, no se cansa, nos cambia de adentro hacia afuera. Somos amigos suyos y estamos aprendiendo a ver las cosas como Él las ve.

Y esto para mí es algo asombroso. Cada vez que nos hundimos bajo las olas y nos hundimos intentando cambiar el mundo y lo que nos rodea. Él toma comprensivamente nuestra mano y nos da hoy otra oportunidad de caminar, mirándolo a Él y no a las circunstancias. Él nos está ayudando a ver hoy las cosas como Él las ve y su lente es siempre de bien y de esperanza para nosotros. Nuestro amigo Jesús nos ama y todavía cree en nosotros y eso realmente lo cambia todo.

Que así sea, en Su nombre.