Muy buenos días, soy Fabi. A veces no nos damos cuenta, pero los días lunes vienen con un marco. En general tiene mucho que ver como hemos caminado el fin de semana. Los estudios muestran que el lunes es un día con picos de ansiedad por el desfasaje de horario, picos de cortisol, en fin, tal vez ni siquiera lo reconocemos, pero todo esto enmarca y refleja cómo pensamos acerca de lo que nos espera. El apóstol Pablo comprendió cómo Dios responde a esta necesidad de nuestro corazón de seguridad y significado.

Bendito sea Dios que nos ha dado toda clase de bendiciones espirituales a través de Jesucristo, Dice Efesios capítulo 1. También el Señor Jesucristo dijo en Juan capítulo 10 Yo he venido para que tengan vida y vida abundante. Dios nos conoce y sabe lo que necesitamos al entrar a una nueva semana, a una nueva temporada. Como aquellos corazones del Antiguo Testamento después del desierto, ellos iban a conocer un nuevo territorio lleno de cambios, de desafíos y de abundancia.

Y a pesar de estar entrando a una tierra de abundancia y promesa, que el pueblo necesitaba la paz de Dios para enfrentar eso que era nuevo. Porque la paz de Dios la necesitamos siempre, no sólo en el desierto, sino también cuando pisamos tierra prometida. Más de 50 veces en la palabra de Dios se recuerda a esos corazones que ante el nuevo territorio desconocido para ellos, ese lugar fluía leche y miel. Y entonces recordé que alguna vez de niña mi mamá ponía un poco de miel en la leche para mejorar nuestro descanso. ¿Será que Dios sabe que la incertidumbre nos inquieta? Él siempre promete traer recursos del cielo de descanso y paz a pesar de estar caminando en tierras desconocidas y la provisión de leche y miel es abundante y fluye, es un lugar de plenitud y seguridad.

Así de bendito es el lugar que el Señor ha preparado para nosotros en esta semana. Nos ha bendecido con toda bendición espiritual. Pienso que tal vez podría haber repetido más de 50 veces que en esa tierra nueva abundaba la uva y los higos, por ejemplo. Pero no, lo que repite una y otra vez es que fluye leche y miel, lo que trae descanso, lo que trae calma. Cambiemos el marco de los miedos y la ansiedad que pueden rodearnos este lunes por el abundante regalo de la paz de Dios. Amado Señor, no vamos a subestimar tu promesa. Que la brisa de tu paz traiga oxígeno a nuestro corazón.

Dios es el dueño de todo. Él tiene todo recurso y provisión. El Señor te respalda, Él te ama, va delante tuyo. Él es toda nuestra bendición. Así es, en su nombre. Amén. Bendecida semana para todos.