Muy buenos días, soy Fabi. Hoy meditamos en 2 Crónicas 20. Temprano en la mañana, Josafat se puso de pie y escúchenme. Confíen en el Señor, su Dios, y serán salvos. Y Josafat designó gente para cantar al Señor y alabarlo que iban delante del ejército. Den gracias al Señor porque su amor perdura para siempre. ¿Cómo estás? ¿Hay cierto quebranto o no hablado? ¿Te sentís agobiado? Las palabras que definen esta temporada es que se siente en contra y no a favor. No sé qué hacer.
Así tal cual. Era el miércoles de Josafat. Aclaro que era miércoles. Es una fantasía en mi texto, nada más. El siguiente paso correcto es caminar siempre hacia adelante con los ojos puestos en Dios con un corazón agradecido. No sabemos qué hacer, pero nuestros ojos están puestos en ti, dice el versículo 10. La alabanza a Dios y la gratitud es siempre la primera línea de defensa contra cualquier oscuridad. Si estamos buscando ayuda, la clave está en mantener nuestra mirada en Dios.
Cuando nuestros ojos ven los regalos de gracia que Dios ha dejado en este día con nuestro nombre, entonces es que recibimos el coraje para seguir adelante. Conocí en uno de los viajes que me toca hacer a una mujer ya anciana, con casi 90 años e inolvidable para mí. Ella me invitó a su casa y me mostró una carpeta que guarda como tesoro. La carpeta tiene un tí la bondad de Dios, con años y años de registro de recuerdos de la fidelidad de Dios en su vida.
Aquí están, dijo ella, las maravillas que Dios ha hecho cuando hemos confiado en medio de las batallas en él. Es un legado para nuestra familia y le da a Dios la gloria que merece. La única manera de no ser amargados mientras transcurre esta vida y sus luchas es tener esos hábitos que van ablandando nuestro corazón. Cuanto más regalos contemos, más resilientes seremos. Los estudios demuestran que las personas agradecidas tienen mayor volumen de materia gris, promueve mejor calidad de nuestro sueño y fortalece nuestro sistema inmunitario. Cuando ponemos nuestros ojos en el amor de Dios, se aviva la llama en nuestro corazón. Y esa llama ilumina el camino hacia la salida que estamos necesitando. No tenemos que saber cómo hacer todo hoy. Solo tenemos que dejar que nuestros ojos descansen en el perfecto amor de Dios. Que así sea. En su nombre.