Muy buenos días, soy Fabi. Un saludo muy especial a las mujeres de Comunidad Cristiana con las que estuve compartiendo este fin de semana el retiro. El Señor las bendiga siempre. Señor, oro por esa persona que está escuchando este audio en esta mañana. Dale sabiduría en este día, que te encuentre mientras sigue caminando. Ayudala a no cansarse, sino aferrarse a vos, a tu esperanza, para recibir fortaleza cuando el mundo a su alrededor demande más de ella. Rodéala de tu paz, de saber, Señor, que vos sos suficiente en este día. Cubrila con tu amor. Gracias por permanecer siempre tan cerca nuestro. Esa es nuestra verdadera esperanza. Que así sea. En el nombre del Señor Jesucristo.

Amén. ¿Alguna vez te acostaste? ¿Tendré fuerzas para enfrentar mañana? Un día descubrimos que nuestros recursos, esos humanos, son bastante débiles. Sin embargo, hay uno que nunca duerme. El que te guarda, el que nos cuida y llena nuestro corazón de esperanza. En este día podemos experimentar este martes un nuevo tipo de poder que es alimentado por la misma presencia de Dios. La esperanza siempre existe. El tema es dónde la depositamos.

¿Dónde está tu esperanza? Tal vez te preguntes. ¿Está donde sea que la pusiste? ¿Donde la dejaste la última vez? A veces la dejamos enterrada porque las cosas no fueron como nosotros queríamos. Como el Señor les pregunta a las hermanas de Lázaro ante la pérdida de su hermano, allí en Juan, capítulo 11. Señor, si hubieses estado acá, mi hermano no habría muerto. Le dijeron ellas. ¿Dónde lo pusieron? Le pregunta Jesús, Señor.

Ven, dijeron ellas. ¿Dónde dejamos la esperanza en esa persona, en ese proyecto? Todo lo que está hecho de polvo puede ceder y derrumbarse ante cualquier viento, incluso nosotros. Por esto nuestra esperanza tiene que estar en algo inamovible que nunca perderemos. La esperanza no tiene mente ni voluntad para seguir su propio camino. Nos obedece. Estará allí donde la pusimos, donde tuvimos la intención de ponerla. Pongan su esperanza en el generoso amor que traerá la manifestación de Jesucristo, dice 1 Pedro, capítulo 1. ¿Dónde pondremos nuestra esperanza para no perderla este martes?

Podemos mirar alrededor y sentirnos confundidos. Pero si miramos al Señor y ponemos nuestra esperanza en Él, eso es lo que hace florecer nuestra vida otra vez. Que así sea. En su nombre. Amén. Bendecida semana para todos.