Muy buenos días, soy Fabi. Un aviso. Por diferentes compromisos personales, los audios de las próximas semanas van a tener algunos cambios en el ritmo. Miércoles y jueves de esta semana. No hay audio. Retomo el viernes. Estoy sacando cuentas de fechas, semanas, próximos eventos. Y queda una docena de semanas aproximadamente. Y es Navidad. Últimamente, una mujer de la palabra de Dios ha estado acompañando mis mañanas. Agar. Ella, a quien Dios le pregunta allí en Génesis, ¿De dónde venís? ¿A dónde vas? Preguntas del segundo acto de una vida. En el teatro, por ejemplo, el segundo acto es la fase de desarrollo, es la parte central. Hay puntos de inflexión. El personaje de la obra crece, cambia.
Dios ubica a Agar en la trayectoria del alma, en el viaje de su vida, porque había un paisaje detrás de ella y un horizonte que Dios estaba abriendo por delante. ¿Cómo sería el resto de este viaje de la vida? Si hacemos una revisión, y no es tan relevante cuando lo hagamos, sino con quién, de dónde venimos. Puede ser a veces de un corazón desgastado o de una mente sin muchas ideas creativas, de un corazón herido. Sólo sé que Agar tuvo que tomar un momento y detenerse.
Y nada quita más la niebla del horizonte que tomarnos un momento y encontrar en este día ese tiempo para que Dios sea quien abra el horizonte de nuestra vida. El Señor es tu sanador. Mi sanador. Como Conagar no quiere que nos castiguemos por lo que no fue en este año. Él, en cambio, es el único restaurador real de la perspectiva de la esperanza de nuestra vida. En Génesis 16. A partir de entonces, a utilizó otro nombre para referirse al Señor. Quien le había hablado. Ella tú eres el Dios que me ve. También ahora he visto al que me ve.
Solo en una frase, Agar pasó del objeto al verbo. Y eso es lo que hace Dios. Él nos hace vivir como verbos. Y entonces avanzamos a lo próximo en nuestras vidas. Tenés a Dios sentado en primera fila. Él no aparta jamás su mirada de la tuya. Atento a cada uno de tus valientes pasos. Hoy por eso caminamos firmes y fuertes de su mano. Él es fuente y provisión para la visión que hay en el resto del viaje. No importa el paisaje que estamos dejando atrás, hay cielos abiertos por delante. Que así sea. En su nombre.