Muy buenos días, soy Fabi. Un oficial recién salido de una escuela de policías quería impresionar a un soldadito de menor rango que estaba entrando en su oficina. Entonces fingió estar hablando por teléfono con un general. Sí señor general, dijo, puede contar conmigo, gracias por llamar. Luego despectivamente le preguntó al soldado deseaba Señor, contestó tímidamente el soldadito, solo estoy acá para conectarle el teléfono. El punto de esta anécdota un poco graciosa es que todo está enfocado en el exterior, en lo que se quiere mostrar. Y hay temporadas en que nos sentimos sin gozo, estancados. ¿Será que estamos demasiado enfocados en lo que queremos mostrar más que en lo que verdaderamente somos? No te guíes por la apariencia.
El Señor no ve las cosas de la manera que tú las ves. El Señor mira el corazón, dice 1 Samuel, capítulo 16. Nosotros no, no, pero yo no soy así. Pero si somos sinceros con nosotros mismos, viajamos un poquito en nuestro día, en nuestra vida, y nos damos cuenta que yo es lo más lo que hago, cómo me siento, lo que quiero, lo que me hicieron. Y eso termina siendo lo más relevante de nuestro día. Nunca, pero nunca, tenemos que fingir con Dios. A Él le agrada más un corazón quebrantado que la perfección que pretendemos mostrar en la vida. Dios nos creó para que seamos lo que Él nos llamó a ser. Para que amemos el plan que tiene para nosotros.
Pensá lo hermoso que es vivir cada día en la libertad de ser lo que Dios nos diseñó para hacer. Por eso tenemos que estar unidos a su corazón. Por eso es tan importante escuchar su voz, su palabra cada día. Porque nadie puede decirnos exactamente qué y cómo hacer los cambios que necesitamos en nuestra vida. Porque nadie nos conoce como nos conoce Dios. Y florecemos cuando nuestro espíritu está arraigado en Él, no en la opinión de las personas. Dios actúa de una forma única en tu vida, en la mía. ¿Cómo anda tu vida espiritual?
Y tenemos la tendencia a responder esta pregunta por lo que estamos haciendo. Y aquí los que muestran siempre ganan. El problema es que podemos estar haciendo un montón de cosas sin que haya cambios verdaderos en nuestro corazón. ¿Cómo anda tu vida espiritual? Y me gustó lo que una persona muy sabia respondió Yo lo evalúo, Dijo con dos Me he desalentado con facilidad en los últimos días, me irrito, me enojo con facilidad últimamente cuando La paz de Dios crece en mí. No estoy tan enfocado en lo que hacen los demás. Cuando el amor de Dios florece en mí, mi corazón está confiado en Él. Sin miedo ni apariencias, tenemos para pensar el resto del día. Jesucristo nos ha hecho libres de verdad, así que no abandonen esa libertad.
Gálatas 5. Que así sea. En su nombre.