Muy buenos días, soy Fabi. Retomando los audios, un saludo muy especial a las mujeres con las que estuve compartiendo el fin de semana en Carlos Paz. Y estamos transitando los últimos 77 días de este año. Yo tengo una especie de calendario que hace una cuenta regresiva hacia fin de año, a cierta altura del año, Dios le había indicado a su pueblo en el Antiguo Testamento que hiciera un alto y dedicara en este día a hacer sonar las trompetas.

Exactamente la indicación en Levítico capítulo 23. Un día para adorar y para recordar lo que Dios había hecho. Y entonces tenían que tocar trompetas. No era una sinfónica para disfrutar, era un sonido para despertar, era el llamado a levantarse. ¿Por qué? Porque todavía hay tiempo de Dios para que Él haga brotar nuevas hojas y darnos su gracia. Incluso ahora que los calendarios hacen su cuenta regresiva, es cuando Dios todavía nos está regalando nuevos comienzos. Y quién no necesita por estos días renovación, reavivamiento en algún área un nuevo Levántate. Y mientras seguimos caminando y van cerrando poco a poco las agendas del 2025, seguimos eligiendo a qué hacer espacio en nuestro corazón.

En Marcos capítulo 10, el relato dice que el Señor Jesús seguía su viaje y caminaba delante de la gente y la gente los seguía detrás. Algunos, como los discípulos, dice el relato, estaban llenos de asombro. Por otra parte los otros seguidores estaban llenos de miedo. ¿Como serán los últimos 77 días de este año? ¿Nos levantaremos y despertaremos nuestros corazones al asombro ante aquel que sigue haciendo caminos o seguiremos llenos de miedo, preocupados?

Cuando vemos quiénes somos y quién es Dios, no puede haber otra cosa más que asombro. Asombro porque Él camina delante de nosotros y siempre tenemos una guía segura a quien seguir. Asombro porque su amor es incomparable y toca nuestra vida con su vida. Y nos podemos levantar una vez más porque seguimos avanzando hacia una esperanza que no puede ni destruirse, ni mancharse, ni marchitarse. Es su esperanza, dice primera Pedro capítulo 1. Es su promesa. Padre celestial, mientras avanzamos en este día, nuestra mirada está puesta en vos que caminas siendo siempre camino y guía. Nuestro corazón se llena de asombro.

La paz de confiar en tu sabiduría nos Levantate porque hay presencia y hay promesa. Vamos por los próximos días, lo tenemos al victorioso y entonces lo tenemos todo. Que así sea en su nombre.