Muy buenos días, soy Fabi. Una antigua bendición destinada a personas de buen corazón decía que tengas la visión retrospectiva para saber dónde has estado, la previsión para saber a dónde vas y la agudeza para darte cuenta cuando has ido demasiado lejos o como dicen los jóvenes ahora, te pasaste tres pueblos. Haciendo referencia a que a veces no sabemos cuándo parar. Detenerse también puede ser una bendición. Cuando viajamos, sabemos que hacer un alto en el camino significa revisión, provisión, previsión. David, según la palabra de Dios, fue un hombre conforme al corazón de Dios. Las mejores canciones del mundo fueron escritas por un corazón como el suyo. En 1 Samuel, capítulo 22 dice que en medio de persecuciones, angustias, peligros, David escapó.

Huyó a una cueva. Ese lugar es conocido como la cueva de Adulam. Un lugar oscuro, húmedo, vacío, solitario. Sin embargo, David levantó su voz y cantó una vez más, su corazón y su canción fueron a Dios. Ahora tenía menos que cuando era un pastor de ovejas. Ni siquiera veía la luz del sol ni su cayado de pastor allí. Sin embargo, en medio de todo eso, se convirtió en el salmista inolvidable, el consolador, a través de sus letras de corazones rotos como los nuestros. Aún hoy, después de miles y miles de años. Señor, me esconderé bajo la sombra de tus alas hasta que haya pasado este peligro.

Señor, me tendés tu mano desde el cielo porque tu amor por mí es constante. Señor, tu grandeza sobrepasa los cielos. Eres tan grande que lo llenás todo. Dice el Salmo 57, Salmo que escribió mientras estuvo en esa cueva. Es que cambiamos. Nuestro corazón cambia cuando pasamos tiempo con Dios. ¿Dónde está tu refugio? ¿Tenés algún lugar a donde ir cuando necesitas visión para saber cómo seguir? ¿Dónde estuvo tu corazón y tu alma esta semana?

Porque Dios no nos deja sin refugio, pero tampoco sin rumbo. Es tan poco lo que podemos controlar en este planeta que sigue girando. Pero David tenía un refugio a donde ir, aún sin nada. Tenía el motivo de su canción en su corazón. Así, tal como estamos, este es el momento de encontrarnos con Dios. Buscamos su visión reparadora, su provisión para el presente y su sabiduría para saber hasta dónde llegar. Señor, como David, venimos con nuestro corazón. Ti entra en nuestra vida. Sos nuestro único refugio verdadero.

Así es. En el nombre del Señor Jesucristo. Amén. Bendecido fin de semana para