Muy buenos días, Soy Fabi. La historia es conocida y un poco larga como para leerla en este audio completa, pero podés verla en el evangelio de Juan, en el capítulo 11. Lázaro, el hermano de Marta y María, había muerto después de una enfermedad. El Señor llega al lugar algunos días después y Marta sale a recibirlo con una frase que tiene entre reproche y fe. Si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero aun ahora sé que Dios te dará lo que le pidas, dice el versículo 27. Y esta frase es una gran muestra de fe y confianza sin precedentes.

Las cosas están así, pero creo, Señor, que tu poder puede cambiar algunas cosas aquí todavía, de alguna manera, Marta estaba señor, sé que siempre traes a nuevo, que no estás ajeno a nuestra historia. Y Jesús, dice el relato, se acerca a la tumba de Lázaro y quiten la piedra. Y me pregunto en esta mañ ¿Podría haber hecho el milagro de devolverle la vida a Lázaro sin que hubiese todo este preámbulo? Por supuesto que sí. Y tomé para mi vida esta reflexión que espero te bendiga a vos también. Ver lo que espero requiere fe y también requiere acción. Requiere creer que Dios puede todo, no importa el calendario y su cuenta regresiva.

Y también el Señor nos quiere hacer parte, nos quiere hacer participantes de su obra. Quiten la piedra, traigan los peces y los panes. Vayan y hagan discípulos. Porque estoy con ustedes todos los días hasta el fin. Toda espera del milagro no es para destruirnos, no es para paralizarnos, es para hacernos participantes. Dios siempre quiere enseñarnos a crecer. Esperar no es una pérdida si somos humildes para escuchar la voz de Dios y su instrucción ahora mismo. Dios, en el mientras tanto, está produciendo una ampliación de nuestra fe, del espíritu de amor y valentía que ha puesto dentro de nosotros. Y con el tiempo estoy aprendiendo que caminar con Dios es comprender que los días no son salas de espera donde no podemos hacer absolutamente nada.

Solo hay con Dios salas de parto y de nuevos nacimientos. Y lo que parece un profundo dolor por nuestros planes que parecen muertos, siempre es una fuerza que puja desde el corazón de mi Dios y Padre hacia planes de propósitos mayores. No sé lo que pasó en tu año, pero sí sé que tenemos al Dios de Pero aún ahora. Y Dios sigue transformando cada pérdida aparente, esos si hubiese sido diferente, en algo para su gloria siempre.

Por eso, dejémoslo actuar Seamos obedientes a su voz, seamos humildes. Esa es la acción de nuestro corazón. Que así sea en el nombre del Señor Jesucristo.