Muy buenos días, soy Fabi. Sí, ya sé que no se usa mucho. Los textos son cada vez más breves, todo es digital, inmediato. Sin embargo, yo soy una de esas rarezas que aman la hoja, el papel, el lápiz, la birome. He intentado transmitirle esto a mis hijos que ya de grandes, de vez en cuando escriben alguna carta de puño y letra. ¿Sabías que la carta más antigua encontrada data del 1700 antes de cristo y la escribe un tal Nim Sum y es una queja por una arcilla de mala calidad que le habían vendido?
No cambiamos mucho en miles de años. Escribimos, decimos cada vez menos, sentimos cada vez menos. Les escribo de mi puño y letra. Son palabras de Pablo en Gálatas 6 y con letras bien grandes. No sé, pero al final él quiso resaltar este detalle por algo, estoy segura. ¿Cuándo fue la última vez que escribiste una carta? Y si le escribieras esa nota especial y personal a Dios, ¿Qué le pedirías? ¿Qué le dirías? ¿Te quejarías como Nim Sun por la materia prima que te entregó para construir una vida porque es de mala calidad? Querido Dios, suelo comenzar yo y sin darme cuenta sigo escribiendo y las palabras fluyen.
A veces le no sé si puedo con esto Otras estoy convencida, estoy segura. Parece que seguridad es todo lo que buscamos Pero caminar por fe es otra cosa. Hace poco escribí una nota que decía Querido Padre, solo te pido hoy que pronuncies mi nombre como lo hiciste un día con el confundido, temeroso e impedido saqueo que se subió a un árbol para ver a Jesús y Jesús pasaba por allí, lo miró y le dijo Zaqueo, bájate ahora mismo porque quiero ir a tu casa o aquella mujer de la resurrección que Jesús le ¿Por qué llorás? Y el Señor Jesús le María, son esos momentos donde la diferencia entre lo temporal y lo eterno se graba en nuestro corazón. ¿Lo entendió Zaqueo, lo entendió María? Y todos estamos ahora mismo dejando un legado Estamos diciendo a Dios y a los que nos rodean qué es lo que entendimos, lo verdaderamente importante para nosotros. Tal vez a Dios solo le damos una carta con un puñado de quejas porque la vida no fue como esperamos y a los demás les dejamos alguna carta del alma diciendo que fue culpa de alguien más. Por eso estamos así, Señor en esta mañana, pronunciá mi nombre, dice mi carta, y contame el propósito amoroso y valiente que hay en tu corazón para mí. Y saben que recibí una respuesta a mi carta y la recibí en forma de carta también.
No tengas miedo, te he liberado, te he llamado por tu nombre y tiene una firma y es de Dios y está en Isaías 43, porque la palabra de Dios es su carta de amor para cada uno de nosotros. Gracias, Señor, en tu