Muy buenos días. Soy Fabi. El Señor Jesús tenía el hábito de invitar a la gente, de incluirla en su plan, aún antes que estuvieran calificados para la tarea. Sígueme, le dijo a Simón en Lucas capítulo 5, un pescador con redes vacías. No había lista de requisitos ni logros alcanzados. Vayan y y preparen la mesa para la Pascua para que podamos comer juntos, le indicó el Señor en otra ocasión a los discípulos en Lucas 22.

Salgan por los caminos e inviten a todos los que encuentren. Es la instrucción en una de las parábolas. Siempre el Señor nos deja una invitación en la mano y hay un asiento reservado con tu nombre, con el mío, en su mesa de provisión y amor este lunes también. A veces, como los discípulos, estamos más ocupados en ver quién está invitado y si lo merece, que en disfrutar y celebrar que el amor y el sacrificio del Señor Jesús en la cruz ganó un lugar de honor para nosotros en su mesa.

La lista de invitados no es nuestro tema. La lista de invitados a la mesa está en control de la gracia de Dios y nunca se equivoca. La confusión de roles llevó a tener una conversación equivocada alrededor de aquella mesa en Lucas 22. Porque los discípulos comenzaron a discutir quién de ellos era el más importante, quién de ellos era el más grande. Y el Señor les mostró que la intimidad y cercanía al corazón de Dios no es por nuestra perfección, sino por reconocer cuánto lo necesitamos a Él y a su fuerza para continuar esta Semana, este día. ¿Por dónde empezamos entonces?

Por la gratitud de haber sido invitados por nuestro nombre. Después, quitando la mirada del resto de los invitados, esa lista no es nuestra responsabilidad. Y poniendo nuestra mirada en quien tiene un lugar de honra, poder y gloria en este día, en nuestro Señor. Y después descansemos y disfrutemos de la paz y la libertad de la presencia de Dios, esa que trae a este momento de nuestra vida. Que podamos abrazar el hermoso propósito de Dios para nuestros días. Tenemos la mejor silla ubicada en la mesa y es junto al corazón de Dios. Ocupemos nuestro lugar hoy.

Que así sea. En el nombre del Señor Jesucristo. Amén. Bendecida semana para todos.