Muy buenos días, soy Fabi. Cambio y transformación se parecen, pero no son lo mismo. Sin embargo, a veces los usamos como sinónimos en nuestra vida, tal vez porque no conocemos la diferencia y a veces nos decepcionamos de los resultados que tenemos. Por esto mismo, el cambio es superficial, es reactivo. Por no me gustó que hable de más esta semana voy a cuidar mis palabras o. Pero mañana puedo volver al viejo patrón. Porque la transformación es mucho más profunda.
Es un cambio del alma, del espíritu. No hay manera que se vuelva a lo que fue. ¿Estás cambiando o estás siendo transformado? Un día en la vida de Gedeón puede ilustrar lo que es la verdadera transformación. Por generaciones, ellos tenían la confianza puesta en un dios llamado Baal. Ese era un dios que tenía una estatua, un altar y sostenía la confianza del pueblo en ese dios pagano. En jueces, capítulo 6, Dios le dice a Gedeó derribá el altar de Baal que construyeron tus antepasados y edificá un altar al Señor. No solo le indicó que hiciera algo nuevo, lo que puede ser un cambio, sino que algo viejo se tenía que derribar. Claro, todo en nosotros se resiste a la transformación muchas veces porque nos quita control, seguridad y a veces hacemos lo que sea para mantener eso tan pasado que sabemos íntimamente que se está desmoronando. Por ejemplo, a veces tratamos de mantener a todos contentos incluso cuando nos damos cuenta que es un altar que nos está intoxicando el alma y nos está llenando de cansancio, o queremos parecer seguros o efectivos y competentes y estamos dando todo por mantener un pasado que no permite la transformación que Dios desea producir de adentro hacia afuera en nuestra vida.
La transformación no es solo que algo nuevo comience, sino que algo viejo, pasado que no funciona se vaya. ¿En qué áreas sentís que está siendo no sólo cambiado, sino también transformado? ¿Hay alguna resistencia a que algo que sabemos que ya está viejo se desmorone? Solo cuando hay transformación dentro nuestro podemos ver cambios profundos ahí afuera que podamos comprender en esta mañana con cuánta fuerza el poder de Dios nos anima a lo nuevo. Hay cosecha en los días que vienen, pero la tierra se remueve.
Hoy el Señor transforma lo que nos ha retenido y detenido demasiado tiempo. Esta es una nueva etapa y estamos siendo fortalecidos por Dios en medio de todo. Que así sea. En el nombre del Señor Jesucristo. Amén.