Muy buenos días, soy Fabi. Leí esta semana la poderosa historia del pueblo de Gander en Canadá. En pocas palabras, un lugar de pocos habitantes que tuvo que recibir de un día para el otro durante los ataques a las torres gemelas de aquel 11 de septiembre, a 7.000 personas de todo el mundo, ya que los vuelos en que viajaban eran desviados a Gander por no poder aterrizar en ningún otro lugar. No había nada bueno en el motivo, pero aquel pueblo decidió unirse para ayudar, para aceptar a todas esas personas que venían con dolores, pérdidas, temores.
Y cuando las cosas comenzaron a normalizarse, cada una de esas personas volvió a sus casas. Pero diez años después, muchos de ellos regresaron a aquel pueblo para agradecer, para recordar no solo lo que habían perdido, sino también todo lo que habían encontrado. Regalos como una comida, un techo, un abrazo, la amistad. Todo esto lo traigo para que pensemos cuántas cosas aterrizan en nuestra vida en una semana, en una temporada, cosas que no entendemos, que duelen, que más de una vez no tienen respuestas fáciles. ¿Decimos sé que Dios puede, pero lo hará en mi vida?
Y pensé que la clave está no solo en lo que sentimos perdido y confuso, sino en todo lo que vamos encontrando. ¿Cuáles han sido las bendiciones que encontraste y son regalos de Dios esta semana o en este mes que hoy termina? Porque Dios no nos da premios, consuelo, porque la vida se desvió de nuestros sueños, de nuestras metas. La gracia de Dios, su amor nos regala una historia mucho más grande y excelente de la que nosotros pudiéramos elegir, siempre y cuando estemos abiertos a la verdad transformadora de Dios en nuestro corazón. ¿No sé si hubieras elegido todo lo que aterrizó en tu vida, pero ya que las circunstancias son así, qué tal si abrimos nuestro corazón a lo que Dios puede hacer, a su esperanza, a su paz, a la alegría que sólo Él puede producir en nosotros? Celebrar que en este peregrinar de la vida a veces nos sentimos perdidos, agotados en nuestros esfuerzos por salir adelante, a ser encontrados por un amor incondicional que siempre sabe cómo llevarnos de regreso a casa. Este hijo mío estaba perdido y ha sido encontrado. Y entonces comenzó la fiesta. Dice Lucas capítulo 15 que Dios refresque y renueve tu alma, que tu espíritu encuentre paz. El Señor toma tu mano y te guía este fin de semana a aguas más tranquilas, Seguilo. Él conoce cada curva del camino Nunca más estamos perdidos cuando hemos sido encontrados por su perfecto amor. Así es, en el nombre del Señor Jesucristo. Amén.
Bendecido fin de semana para todos.