Muy buenos días, soy Fabi. Hoy Meditamos en Proverbios 19 donde no hay sabiduría, hay afán. Los pies apresurados pueden equivocar el camino. Era un triatlón para aficionados de 1.600 metros de natación, 10 kilómetros de carrera a pie y 40 kilómetros de ciclismo. La escena no era de una película sin sino de la vida real. El deportista nadó en tiempo perfecto, pero cuando subió su bicicleta se lanzó a una velocidad tan loca que rápidamente pasó al resto. Y entonces se le salió la cadena de la bici. Mientras tanto, un montón de ciclistas se le adelantaban como terminó último. Es solo una anécdota. Solo recuerdo lo que él le dijo a un periodista como cometí el error de no prestar atención y preparar mejor mi bicicleta. En nuestro viaje de la vida, algunos nos parecemos bastante a este hombre.

No es que no tengamos habilidades, voluntad, ganas, ni que no queramos emprender lo nuevo. Solo que de pronto se nos sale la cadena, nos derrumbamos, nos sentimos tan agotados que nos detenemos al costado del camino. Por esto me encanta como Pablo aconseja a Timoteo en el capítulo 4 de su primera no pierdas el tiempo discutiendo sobre ideas mundanas y cuentos de viejas. En lugar de eso, entrenate con Dios. No pierdas el tiempo. A veces nuestro miedo de quedarnos atrás hace que nos apuremos a decidir por presión o para ser aceptados, aprobados por los demás, en lugar de revisar qué es lo que necesita realmente nuestra alma hoy. Nuestros avances en este año no se miden por kilómetros recorridos.

Se trata de cuánto escuchamos y confiamos en el único que puede guiar nuestro corazón de regreso a casa. Cuando seguimos adelante por amor a Dios y no para ganarle la carrera a los demás, comprendemos que nada de lo que hacemos es en vano. Y si este martes revisamos la cadena de nuestra mente y nuestro corazón. ¿Sabías que podés ir a tu propio ritmo? Porque ese ritmo es hermoso para Dios. Si pudiéramos ver nuestro progreso como Dios lo ve, qué alivio sentiría hoy nuestra alma.

No compitamos. Tenemos nuestro propio carril. Y no dudemos que si permanecemos allí, con los ojos puestos en el Señor, habrán sueños cumplidos, habrá cosecha, llegaremos a la meta. Revisar la cadena se trata hoy de volver a conectar nuestra mente y corazón al regalo de la paz de Dios, Porque Dios no aplaude a los que intentan ganar siempre y controlarlo todo. Creo que Dios aplaude y alienta al que humildemente reconoce que separados de Él, nada podemos hacer. Que te sientas más impulsado que nunca a continuar el viaje de la fe. Que así sea. En su nombre.