Muy buenos días. Soy Fabi. Nunca había oído hablar de Tromsoya. Ni siquiera sé si pronuncio bien su nombre, pero es una isla de Noruega. Se encuentra en el Círculo Polar Ártico, y la noche polar allí dura de noviembre hasta enero. Casi no puedo imaginarlo. Yo que funciono energía solar. De paso, tengo a mis amigos amados viviendo por aquellas latitudes. No exactamente ahí, pero sí por esas lejanas zonas. Cariños especiales para ustedes, chicos queridos.
Bueno, el punto es que la psicóloga Cari Leibowitz realizó un estudio sobre cómo seguían con sus vidas aquellos habitantes en los días de oscuridad. Y ellos intencionalmente ponen luces por todas partes y esquían hasta sus trabajos, aunque es de noche. Se juntan con sus amigos, abren los senderos que hagan falta, celebran fiestas. Es decir, la vida para ellos continúa. ¿Y si diéramos algunos pasos en esta mañana conscientemente para aportar algún poco de luz a lo que todavía está en sombras en nuestra vida? Porque a veces detenemos nuestra vida porque sentimos que no hay nada que podamos hacer. Si no vemos, si no estamos completamente seguros de lo que pasará más adelante, no se ve la luz. Así que abandonamos y nos encerramos en nosotros mismos. Pero pensaba, ¿Y si encendemos esa pequeña luz que nos corresponde solo a nosotros? Esta gente de la isla no espera que mágicamente todo esté iluminado. Cada uno se hace cargo de la luz que le toca encender en su propia casa.
Brillen como luces radiantes en un mundo lleno de oscuridad. De dice Pablo en Filipenses, capítulo 2 y tenemos un Dios que siempre cubre con estrellas nuestras noches, no porque el mundo haya cambiado, no porque nuestros corazones sean perfectos, sino porque nos ama y es el único que puede traer luz en medio de cualquier oscuridad. Por eso traigamos nuestro caos, pero personal, hoy a sus pies. Porque ningún valle de sombra puede apagar la celebración de la luz de la victoria de Dios en nuestra vida.
Él, que es la luz del mundo que nos alumbra a todos, nos invita amorosamente a que hoy nos conectemos con Él, que es la fuente. Sí, sé que a veces no se ve nada. Sé. Sé que el valle de la noche a veces dura más de lo que a nosotros nos gustaría. Pero ninguna tiniebla jamás ha sido más poderosa que la luz del mundo, nuestro Señor. Así que hay motivos para hacer luz hoy y nos toca a cada uno encender nuestro propio corazón e invitar a otros a reconocer que sólo Dios es la verdadera luz de este mundo. ¿A quién te gustaría invitar hoy a reconocer que Dios es luz y que encienda la luz de Dios en su corazón?
Pensalo. Lo pienso. Que así sea. En el nombre del Señor Jesucristo.