Muy buenos días, soy Fabi. ¿Alguna vez te equivocaste en la vida? ¿Alguna vez aprendiste algo nuevo y ajustaste las cosas en función de eso que ahora sabes y antes no? Por supuesto que sí esto hace algo en nosotros, nos iguala. No importa la edad, las circunstancias ni el lugar desde donde escuches este audio. Esta es una señal de que somos humanos y no somos Dios. Estamos en un tiempo intermedio. No somos quienes éramos, pero tampoco somos quienes seremos.
No lo sé. Por ahora puede significar ignorancia o un tiempo para que las temporadas se aclaren y se calmen. ¿Recordás cuando era día de exámenes en el colegio? Perdón si he evocado el recuerdo de alguna pesadilla, pero yo era del grupo de los que pensaban que la prueba consistía en terminar primero. Recuerdo como si fuera hoy un profesor que decía Esto no es una carrera de velocidad, tómense su tiempo. Error del que yo tuve que aprender. Ni aquello ni la vida es buscar desesperadamente y rápidamente la respuesta a todo.
Proverbios 9 La carrera no la ganan los más veloces, ni la batalla los más valientes. A todos les llega tiempo y contratiempo. Entonces, si, la vida tiene un ritmo y no es para todos igual. Si podemos confiar en que no se trata de llenar hoy todos los espacios en blanco de la hoja de nuestra vida con respuestas que tal vez no tenemos aún si sabemos que Dios no es como aquellos profesores, sino un Padre de amor perfecto, restaurador, salvador. Tal vez todavía tenemos algo que aprender de estos desiertos y contratiempos antes de tener respuestas fáciles y clichés para todo. Tal vez humildemente en esta mañana podamos comenzar diciéndole al Señ señor, te pido un camino abierto, pero no solo ahí afuera, sino sobre todo en mi corazón.
Señor, no es en nuestros relojes y calendarios donde termina esta historia de fe. Hay mucho más por venir. Y la clave está en vos que sostenés nuestra vida, que sos el dueño de los tiempos. No tengo que resolver toda la prueba hoy. Gracias por eso. Porque hay alguien que ha resuelto todo y que hoy se acerca y se queda y me enseña y me lleva hacia adelante. Gracias, Padre. En el nombre del Señor Jesucristo.