Muy buenos días, soy Fabi. Llegué al final de mis fuerzas. Puede ser una excusa o puede ser una oportunidad. No sé si alguna vez te has sentido así, pero aquel paralítico del estanque que relata el evangelio de Juan en el capítulo 5, es un buen ejemplo de cómo comenzar una semana diferente. Se han realizado numerosos estudios en psicología que revelan que los varones son son menos propensos a pedir ayuda que las mujeres. Bueno, no lo sé, pero será por eso que en la Biblia es una mujer la que insistentemente pide ayuda y justicia. En Lucas, capítulo 18.
Solo estoy pensando en voz alta el punto ¿Qué hacemos cuando no damos más? No importa si sos hombre o mujer. Este paralítico de Juan capítulo 5, era un residente desde hacía 38 años en aquel estanque. ¿Querés ser sano? Le pregunta Jesús. Y la pregunta parece obvia, pero no lo es. Estás en punto muerto. ¿De verdad querés algo mejor o ya te has establecido en la desesperanza de no esperar nada bueno nunca más? ¿Quién no querría ayuda?
Y por ejemplo, alguien que le tiene miedo al cambio, pero no al de afuera, sino a ese cambio interno del corazón. Porque no es lo mismo que nuestro lugar sea una esterilla, una camilla, a aprender, por ejemplo, un nuevo oficio, vivir en una nueva casa, estar con nueva gente. ¿Hay en nosotros algo de este hombre? ¿La cosa está así? ¿Será que Dios lo quiere así? ¿Y entonces es culpa de Dios? Y si hacemos responsable a Dios de todo lo que nos pasa, entonces ¿A quién le pido ayuda? ¿Lo pensaste alguna vez? Porque hay toda una estrategia del enemigo de nuestro corazón. Allí nos terminamos alejando del único que realmente puede ayudarnos, puede levantarnos. Y ya no hacía falta el agua de un estanque, porque Jesús, el agua viva, había llegado a la vida de aquel paralítico. En el versículo 8, Jesús le Levantate, toma tu camilla y andá. Tres verbos en una sola frase, tres acciones.
Levántate, nos dice cada día el Señ hacé tu cama y camina, porque la vida te espera. Tal vez tu corazón o tu mente se sienta en punto muerto hoy. ¿Por qué no pedir ayuda ahora mismo? Nunca es demasiado tarde ni demasiado temprano para que el amor y el poder de Dios se manifieste en nuestra vida. Amado Dios, tal vez este día es el límite de mis fuerzas, pero gracias, porque estoy llegando también a la frontera de tu amor y de tu poder. Gracias porque harás en nosotros y a través de nosotros lo que jamás podríamos hacer por nosotros mismos.
La fuente de agua viva ha llegado, está aquí junto a cada uno de nosotros. Así que levántate, hacé tu cama y camina libremente hoy, porque el Señor no nos dejará ni nos abandonará jamás. Que tengas una bendecida semana. Que así sea en el nombre del Señor Jesucristo.