Muy buenos días, soy Fabi. Hoy meditamos en el Salmo 91 los que habitan al abrigo del Altísimo encontrarán descanso a la sombra del Todopoderoso. Declaro lo siguiente acerca del Señ Sólo Él es mi refugio, mi lugar seguro. Él es mi Dios y en él confío. Te rescatará de toda trampa y te protegerá de enfermedades. Con su pluma te cubrirá y con sus alas te dará refugio. Sus fieles promesas son tu armadura y tu protección. No tengas miedo de los terrores de la noche, ni de flecha que se lance en el día.
Los que habitan al abrigo del Altísimo. Benson, en su comentario bíblico explica que la idea de estar bajo las alas de Dios es mucho más extraordinario de lo que nosotros pensamos. Al abrigo del Todopoderoso hace alusión a ese lugar íntimo del tabernáculo del templo, que era donde Dios se encontraba con los suyos. Era donde su misma presencia habitaba. Podés imaginar hoy que cada circunstancia, eso que siente tu corazón, ese camino que aún permanece entre nieblas, todo, absolutamente todo está cubierto, protegido por Dios y Él mismo, trayendo paz, nueva vida y su perfecto amor a nuestro corazón. Mientras esperamos que Dios mueva esa montaña ahí afuera, eso que nosotros vemos como único camino, mientras tanto, Dios suele estar moviendo una montaña diferente, ahí, muy dentro de nuestro corazón. Resulta que Dios, ahí en lo íntimo, está inundando nuestra vida con su presencia.
Está afirmando nuestra confianza y paz desde adentro hacia afuera. Es como si nos dijera hijo, hija, en lugar de correr, habla conmigo y escúchame. Tanta inquietud te está quitando la fuerza. Quédate quieto. Habitá en mi presencia porque conozco tu nombre. Te daré luz para el resto del camino. Te amo. Que así sea, Señor, en tu nombre. Amén. Si hacés al Señor tu refugio y al Altísimo por tu resguardo, ningún mal te conquistará. Gracias Señor. Bendecido fin de semana para todos.