Muy buenos días, soy Fabi. Todos llevamos la cuenta de algo los días que faltan para alguna celebración. La fecha de aquel examen, algún resultado que esperamos. El Salmo 84 nos habla de aquellos viajeros del valle llamado Vaca, con V alta, que significaba lágrimas. Vi las imágenes y el paisaje me resultó familiar de algunas zonas de la montaña aquí en Mendoza. Es una belleza este salmo completo. Pero la gente que describe el relato está de paso.

Van caminando hacia algo mucho mejor. Cuando anden por el valle del llanto, se convertirá en un lugar de manantiales refrescantes. Las lluvias de otoño lo cubrirán de bendiciones, Dice el versículo 6. ¿Saben cómo cambiaban ellos un desierto en un lugar de manantiales? Cavaban pozos hasta encontrar el agua que fluía fresca para que se renovaran sus fuerzas. Los peregrinos sacaban agua del manantial y así seguían su camino. Este miércoles tal vez se sienta como duro, difícil, desértico. Cansados de contar lo que falta, cavemos nuestro pozo interior.

Vayamos junto al corazón del proveedor de ríos de agua viva ahora mismo. Dejemos de contar cuánto falta y agradezcamos y contemos cuánto Dios nos ha dado y tenemos en él. ¿Sabías que podemos descansar y tener paz en nuestro corazón? Porque hoy nuestro todopoderoso Dios, aquel que todo lo sabe y puede, lleva su propia cuenta y registro. Si cae un cabello de nuestra cabeza, lo registra, dice su palabra. Se han caído las lágrimas. Mientras seguimos en este viaje de la vida.

Él lleva registro de cada lágrima. Dios tiene su propio libro de memorias, Dice Malaquías capítulo 3. Y registra nuestra confianza cuando la esperanza la tenemos en Él. Eso que nos sana y nos trae plenitud. Dios sigue de cerca tu vida y la mía, sus detalles para bendecirnos y protegernos. Y vos y yo en esta mañana, ¿De qué llevamos la cuenta? ¿De los resentimientos, de los fracasos, de lo que no fue o de la fidelidad y bendiciones que Dios nos da cada día? ¿Querés una manera de transformar las horas de un día de lamentos a bendiciones? Cavá tu pozo y contá los regalos que Dios te ha dado.

Vamos camino. A lo mejor cuando caminamos de la mano de Dios, así es. En su nombre.