Muy buenos días, soy Fabi. Hoy meditamos en Lucas 2. María, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón y meditaba en ellas con frecuencia. Este es uno de esos versículos que siempre han impactado, que han transformado mi manera de ver las cosas. María no dijo mucho, pero ella retuvo. No entendía todo, de eso estoy segura, pero hubieron palabras y sucesos que guardaba con detalle en su corazón. Algún día esas preguntas que ella guardaba en su corazón tendrían respuesta, las cosas cobrarían sentido. Nosotros hablamos, opinamos, sentenciamos, queremos entenderlo todo, pero a veces no nos tomamos el tiempo de reflexionar, de meditar en nuestro corazón. María sabía algo un día sus ojos, los del Espíritu, se abrirían completamente y entendería y vería todo. Ahora, dice Pablo en 1 Corintios 13, vemos todo de manera imperfecta, con reflejos desconcertantes, pero luego veremos todo con claridad. Luego conoceré todo por completo, tal como Dios ya me conoce completamente.
Quedan todavía algunas preguntas pendientes de este año en tu corazón. Quedan esos por qué o cuándo o dónde. De este lado del cielo. Siempre habrán preguntas en nuestro corazón esperando ser respondidas. ¿Y pienso en los discípulos, en aquel relato de Juan, capítulo 9, preguntando al Señor Jesús ante la ceguera de un hombre quién Por culpa de quién pasó esto? Y el Señor Es que no es culpa de nadie, sino que hay un para qué y es para que la obra de Dios se manifieste.
Y entonces dice el relato que el Señor Jesús hizo barro y lo puso sobre los ojos de aquel hombre y le Ve en el estanque. Y el ciego regresó viendo. ¿Y si Dios usa lo que hoy sentimos como barro para abrirnos los ojos y que veamos su gloria? Y si le pedimos al Señor en esta mañana que su ungüento espiritual esté sobre lo que no estamos pudiendo ver ni entender y que este jueves veamos otra vez su gloria, Dios sigue hablando nuestro corazón.
María sabía que tenía con ella al Dios de todas las respuestas, el único que puede tomar nuestro barro, o la noche o las preguntas y de forma personal, original, hasta inesperada, manifestar su gloria en nuestra vida hoy. Que así sea, en su nombre.