Muy buenos días. Soy Fabi. Alguien escribió por ahí que la esperanza tiene un mapa interior y que siempre regresa de una forma u otra a nosotros. Y hoy es el primer día del último mes de este año. Hoy es el primer día de la última semana de los audios. Aliento para el viaje. Permiso para contarles algo personal. Ayer. ¿Por dónde empiezo? Ayer tuvimos nuestro evento anual para mujeres No me rindo. Y fue maravilloso. Solo gratitud al Señor por su bondad y presencia con nosotras. Y gratitud al amado equipo que me acompaña.
Pero empezó con puertas que se cerraban, con pronósticos y cielos que no podíamos controlar, tan amenazantes. Un problema por acá, otro más allá. Y sigo aprendiendo algo. ¿Dónde está puesta mi esperanza y la tuya? ¿En la planificación para el próximo año? ¿En la cuenta del banco? ¿En la gente? Mi esperanza está en Jesús. Cuando tenemos esperanza en Dios, la tendremos siempre con nosotros, más allá de lo que pase. No importa dónde vayamos. Porque Él es nuestra esperanza y atraviesa lo que sea que estemos pasando con nosotros.
Y Dios y el cielo conocen los giros de pronósticos de rayos y tormentas y los transforma en un día de victoriosos cielos abiertos. Solo porque me ama. Solo porque te ama. Él sigue abriendo por nosotros caminos que ni siquiera imaginábamos. Dios hace que ocurran milagros exactamente donde nunca hubieras pensado. No sé, pero hoy me levanté pensando en los pastores, esos humildes cuidadores de rebaños que recibieron aquella noche el anuncio del nacimiento del Señor Jesucristo, del Salvador. No tengan miedo.
Ha llegado desde el mismo cielo. La salvación y la paz. Fue el anuncio según los evangelios. Pensaba cómo sería el cielo de sus corazones unos 20 días antes. Y tal vez haya sido parecido al nuestro, tal vez un lunes parecido a este. Y tal vez el corazón tenía el color que tiene el tuyo hoy. Pero la voz de la esperanza habla desde el cielo y rompe con los días más oscuros de nuestra alma. Hay un Salvador. Es Cristo, el Señor. Que el Dios de toda esperanza los llene de alegría y paz para que desborden de esperanza, sostenidos siempre por la fuerza de su Espíritu Santo. Romanos 15. Que así sea, en su nombre. Amén. Bendecida semana para todos.