Muy buenos días, soy Fabi. El ayer pasó, el mañana aún no ha llegado. Solo tenemos el hoy. Así que comencemos, dijo la Madre Teresa. Dios no tiene una sala de entrevistas de recursos humanos. Dios tiene un amor más allá de lo que podemos comprender por cada uno de nosotros. Dios nos conoce y ama cada parte de lo que somos. A veces pensamos que cada día Dios se sienta en su trono a evaluarnos como se haría en una entrevista. Experiencias, resultados exitosos, desempeño, cuántas habilidades tenemos, las buenas referencias que otros pueden dar.

Entonces alguien determina si encajamos o no. Pero en lugar de eso, es como si Dios tuviera un cartel en su oficina de entrevistas sobre recursos y aptitudes y dijera ese cartel se canceló la entrevista, No hace falta. Él te eligió. Está gozoso de estar en tu vida, en la mía, Conoce nuestra historia de vida aún en los peores momentos. Sí, sí, Ese que ni siquiera tal vez nuestros seres más amados conocen. Él nos acepta, nos abraza, nos ama.

No hay necesidad de que estemos a la altura de nada ni de nadie. No conozco tu vida, pero Dios sí. Y ahí donde te toca moverte hoy, está tu asignación. Ahí es donde podemos cada uno de nosotros comenzar hoy a conocer más de este Dios y Padre lleno de esperanza y amor para nuestra vida, para nuestros días. El ayer Él lo conoce perfectamente. El mañana también lo tiene en detalle. El hoy es nuestro para qué es para que nuestra seguridad, la tuya y la mía, estén en Él, para que ganemos confianza en su protección y empecemos este día.

Somos libres cuando nuestra identidad está en lo que Dios dice que somos. Y Dios no dice que somos perfectos. Él dice que somos amados. Dios no dice que tenemos que tener todo arreglado hoy y para siempre. Él dice que estamos completos si lo tenemos a Él en nuestra vida. Así que pensé tres pasos muy simples para dar hoy. Primero, el siguiente paso de comienzo. No importa si es grande o pequeño, pero Dios te ama y está bien. Aceptemos también que hemos sido elegidos para este momento y en ese lugar donde estás plantado. Y finalmente, abramos nuestros ojos y atención porque Dios nos mostrará el próximo tramo del camino. El Señor me dio el siguiente mensaje, dice Jeremías 1. Te conocí antes de haberte formado en el vientre de tu madre. Irás donde yo te envíe.

No tengas miedo, yo estaré a tu lado para cuidarte. Así es en su nombre.